Hong Kong: ¿hacia “un país, un sistema”?

La antigua colonia británica tiene un sistema político y económico diferenciado del resto de China. Sin embargo, durante los últimos años, Beijing ha ido inmiscuyéndose cada vez más en sus asuntos internos y los acontecimientos recientes muestran tanto un deterioro de la democracia como de las libertades de los hongkoneses.

Hong Kong tiene unas características que le hacen esencialmente diferente del resto de China. El periodo colonial británico moldeó la sociedad hongkonesa, algo que se mantuvo tras su vuelta a soberanía china, y se manifestó sobre todo a través del mantenimiento de su sistema capitalista y su relativo sistema democrático.

No obstante, durante los últimos años, los hongkoneses han sufrido un retroceso general en su democracia y en sus libertades a raíz de que el gobierno central en Beijing se haya inmiscuido en mayor medida en los asuntos internos de la antigua colonia británica. La situación resulta especialmente preocupante a raíz de los acontecimientos recientes: represión de las manifestaciones pro-democracia, cierre de los últimos medios de comunicación “anti-Beijing” o la Ley de Seguridad Nacional.

El último episodio, la autocensura por parte de Disney de un capítulo de la decimosexta temporada de Los Simpsons titulada «Goo Goo Gai Pan» —que se desarrolla en China— en el lanzamiento de su plataforma Disney+ en Hong Kong.

En este artículo se intentará realizar una radiografía general de la historia reciente de Hong Kong y su configuración tanto política como económica para tratar de buscar las causas del descontento y los temores de una parte de los hongkoneses. Finalmente, se tratará de realizar una pequeña prospectiva sobre el posible futuro que le depara a la excolonia británica.

La vuelta de Hong Kong a la soberanía china: la Ley Básica

La primera Guerra del Opio resultó en una victoria aplastante por parte de una moderna flota británica frente a una antigua flota china compuesta por juncos. Esta derrota obligó al Imperio chino a ceder Hong Kong a perpetuidad a los británicos en el Tratado de Nanjing de 1842. En 1860, los británicos también adquirieron el sur de la península de Kowloon y, finalmente, en 1898, adquirieron los Nuevos Territorios y el resto de la península de Kowloon mediante un tratado por el cual los británicos poseerían este territorio durante los siguientes 99 años. 

Fuente: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Acquisition_of_Hong_Kong_2.svg En azul oscuro, se señala el territorio de la isla de Hong Kong obtenido por el Imperio Británico en 1842 a través del Tratado de Nanjing. En violeta, se señala los territorios del sur del Kowloon y las islas Stonecutters obtenidos a través del Tratado de Beijing de 1860. En violeta claro, el resto de Kowloon y los Nuevos Territorios, obtenidos en la Convención de Beijing de 1898.

A medida que se acercaba la fecha en la que los británicos tenían que devolver los Nuevos Territorios y la mayor parte de la península de Kowloon a la República Popular de China, se establecía cada vez más la dificultad de separar estos territorios del resto de Hong Kong. Por ello, a partir de los años 70, los gobiernos británico y chino iniciaron una negociación para discutir el futuro de la colonia. En 1984, se firmó la Declaración Conjunta Sino-británica, acordando la devolución de Hong Kong en su totalidad a China. A cambio, China se comprometía a otorgarle un régimen especial en el cual le concede una importante autonomía social y política durante cincuenta años, mediante la fórmula conocida como “un país, dos sistemas”.

Finalmente, en julio de 1997, Hong Kong retornaba a China tras 150 años de dominio británico, pasando a ser una Región Autónoma Especial conocida como la Región Administrativa Especial de Hong Kong (RAEHK), en el cual, hasta 2047 se mantendría un sistema político y económico diferente al de la China continental bajo la Ley Básica —una especie de constitución—.

Así, Hong Kong tiene sus propios sistemas legales y judiciales —incluyendo un cuerpo policial propio—, organizaciones de distrito y funcionarios públicos, ampliamente basados en el modelo de derecho consuetudinario británico. No obstante, para la propiedad de la tierra y los asuntos familiares, Hong Kong volvió al modelo de derecho consuetudinario chino.

El sistema económico de Hong Kong

En el ámbito económico, la fórmula de “un país, dos sistemas” permitió la coexistencia del “socialismo” de la China continental y la economía de libre mercado de Hong Kong. Esta fórmula ha permitido que la región haya podido seguir desarrollando su propio sistema económico sin tener que integrarse en la estructura económica china. Así, la región tiene sus propias políticas y China no interfiere en sus leyes fiscales ni le aplica impuestos.

Por tanto, la región tiene sus propias políticas relacionadas con la moneda, las finanzas, el comercio, las aduanas y el cambio de divisas. Aquí, cabe destacar que Hong Kong sigue utilizando su propia moneda, el dólar hongkonés, que está fuertemente vinculada al dólar estadounidense.

Actualmente, Hong Kong es altamente dependiente del comercio —sobre todo de la reexportación— y las finanzas internacionales. A medida que la manufactura se ha trasladado a la China continental, su contribución al Producto Interior Bruto (PIB) ha descendido a lo largo de los años, mientras que la agricultura apenas contribuye al 0,1%. En general, la economía hongkonesa se caracteriza por bajas tasas impositivas, el libre comercio y una baja interferencia del gobierno.

Fuente: elaboración propia a partir de datos del Trade and Industry Department of the Government of the Hong Kong Special Administrative Region. Disponible en:
https://www.tid.gov.hk/english/trade_relations/mainland/trade.html

Hong Kong como actor en las Relaciones Internacionales

Con el principio de “un país, dos sistemas”, Hong Kong también adquirió un amplio grado de autonomía respecto a las relaciones exteriores, a excepción de los ámbitos de la defensa y de la política exterior. 

Con el nombre de “Hong Kong, China”, la región puede actuar en diversos ámbitos como en el control de la migración, visados, relaciones culturales o, más importante aún, en el ámbito aduanero y comercial. Respecto a esto último, Hong Kong actúa como miembro de pleno derecho dentro de la Organización Mundial del Comercio. 

Para Tim Summers, las relaciones exteriores dentro de la Ley Básica no están bien delimitadas y, por lo tanto, es ambigua. Por ello, no es fácil determinar dónde están los límites en cuanto al campo de acción en las relaciones exteriores de Hong Kong. No obstante, Summers identifica dos características principales:

1. En primer lugar, señala que la mayoría de los asuntos relacionados con las relaciones exteriores tienen que ver con cuestiones económicas.

2. En segundo lugar, indica que la autonomía en los diferentes ámbitos varía, es decir, en algunos ámbitos Hong Kong puede actuar con libertad, mientras que en otros requiere informar u obtener la autorización de Beijing.

El particular sistema político de Hong Kong 

Cuando Hong Kong era una colonia británica, estaba administrada por un gobernador, quien era designado y representaba la corona británica. Este gobernador dirigía los dos órganos principales de gobierno: el Consejo Ejecutivo y el Consejo Legislativo. 

Con la vuelta de Hong Kong a la soberanía china, entró en vigor la Ley Básica de la Región Administrativa Especial de Hong Kong en julio de 1997, que permitía a Hong Kong mantener un alto grado de autonomía política, a excepción de los ámbitos de la política exterior y la defensa. No obstante, al igual que en el ámbito de las relaciones internacionales, es ambigua y el gobierno de Beijing se reserva la interpretación de la ley. 

En este marco legal, dos son los órganos políticos fundamentales: el poder ejecutivo y un órgano legislativo denominado el Consejo Legislativo (Legislative Council o LegCo). Bajo esta Ley Básica, el territorio está gobernado por un Jefe del Ejecutivo, elegido por un periodo de cinco años por un colegio de 1.200 electores, en el que se incluyen parlamentarios, personalidades eminentes y representantes de los sectores profesionales.

El Jefe del Ejecutivo es el que representa a Hong Kong ante las autoridades de la República Popular de China. Además, la Ley Básica establece que no debe tener filiación partidista y, en la práctica, los nombramientos corresponden a candidatos que no sean “antipatriotas”, lo que se contrapone al principio de elección popular de los gobernantes. Actualmente, este puesto le corresponde a Carrie Lam.

En segundo lugar, se establecía el Consejo Legislativo, que aparentemente servía como equilibrio de poderes para el órgano ejecutivo. No obstante, en la práctica, tiene menos poderes que el órgano ejecutivo, aunque tiene algunas funciones como la designación de los jueces del Tribunal Supremo o monitorear la conducta del órgano ejecutivo y asegurarse de que se aplica su política correctamente.

Estructuralmente, el Consejo Legislativo se compone de 70 miembros, de los cuales 40 son elegidos por sufragio universal y los 30 restantes por el comité electoral que elige al Jefe del Ejecutivo. A diferencia de China, donde gobierna un partido único —el Partido Comunista de China—, Hong Kong tiene diversos partidos políticos que suelen agruparse en dos bloques o facciones. Por un lado, están los partidos pro-democracia que defienden una mayor democratización de Hong Kong. Por otro, están los partidos pro-establishment, es decir, aquellos que generalmente tienen una postura más favorable hacia Beijing. Estos últimos son los que han dominado tradicionalmente la política en excolonia británica, pero los partidos pro-democracia han ido ganando un mayor peso entre la población, principalmente a raíz de las masivas protestas iniciadas en 2014.

Asimismo, durante los últimos años, a pesar de que las facciones pro-independencia han tenido muy poco peso históricamente, han surgido varios partidos más radicales que se oponen a las políticas de Beijing como Younginspiration, Hong Kong Indigenous o Desmosisto, que defienden una identidad propia hongkonesa separada de la china.

Esquema simple del sistema político de Hong Kong. Elaboración propia.

Durante los últimos años, el gobierno de Beijing ha sido acusado de inmiscuirse excesivamente en el sistema de Hong Kong, es decir, más allá de lo permitido, lo que ha generado numerosas protestas en la región. En 2014, la ciudad fue testigo de unas protestas y manifestaciones masivas conocidas como la “Revolución de los Paraguas” para protestar en contra de las reformas propuestas por el gobierno central chino en la elección del Jefe del Ejecutivo, pues los manifestantes consideraban que Beijing sólo permitía postularse a aquellos candidatos que se alinearan con sus intereses.

¿Hacia una completa integración en China?

A pesar de que Hong Kong está dotado de un sistema político con ciertos tintes democráticos, no podemos definirlo como una democracia en los estándares occidentales. La Ley Básica le confería un amplio grado de autonomía a esta región, pero esto se ha ido socavando durante los últimos años. Las demandas de los hongkoneses para un mayor grado de democracia han ido en aumento y, aunque el gobierno de Beijing ha ido realizando ciertas concesiones —en 2012, por ejemplo, prometió una mayor democratización a través de la elección directa—, esto no se ha llevado a cabo, siendo frecuentemente pospuesto por las autoridades.

Por otro lado, también hay que tener en cuenta que la importancia de la economía hongkonesa en el PIB nacional chino —a medida que la economía china ha ido creciendo— ha ido en continuo descenso a lo largo de las últimas dos décadas, algo que podría haber mantenido a raya las aspiraciones nacionalistas de Beijing.

Por el contrario, las libertades políticas han ido disminuyendo drásticamente durante los últimos años. La libertad de prensa, por ejemplo, ha ido erosionándose a través de la entrada de inversores chinos dentro de los medios de comunicación hongkoneses y el Partido Comunista de China ha ido siendo menos tolerante con las críticas, como refleja el caso de los libreros disidentes hongkoneses que fueron “secuestrados” por las autoridades chinas o el cierre del tabloide Apple Daily.

Infodemia y crisis de la libertad de expresión en el Sudeste Asiático

Durante los últimos años, y sobre todo a partir de la infodemia de la COVID-19, el problema de la desinformación y las fake news ha tenido un gran impacto en el Sudeste Asiático. El resultado ha sido una oleada de leyes anti fake news, aunque esta tendencia no es nueva y la región estaría encaminándose hacia una desdemocratización.

Otro de los aspectos más polémicos durante los últimos años ha sido la Ley de Seguridad Nacional de 2020, que concede a Beijing amplios poderes para actuar dentro de Hong Kong y frente a sus ciudadanos. Esta Ley tuvo un impacto prácticamente inmediato en las esferas política, social, educativa y judicial. Además, la Ley fue utilizada por las autoridades locales hongkonesas para apuntar y castigar a aquellas personas cuyas actividades se considerasen políticamente subversivas. El último ejemplo de ello ha sido la sentencia a tres años y siete meses de cárcel al estudiante y activista de 20 años Tony Chung.

Para más inri, en marzo de 2021, la Asamblea Nacional del Pueblo —principal órgano decisorio de China— aprobó un proyecto de ley para la reforma del sistema electoral hongkonés, mediante la cual el número de parlamentarios aumentaría de 70 a 90 y el número de parlamentarios elegidos por sufragio universal descendería a 25. Por otra parte, mediante esta nueva ley, los miembros del LegCo estarán sujetos a un Comité de Investigación que supervisará que los candidatos a cargos públicos no hayan incumplido la Ley de Seguridad Nacional y se adhieran al «patriotismo». En definitiva, esta nueva ley buscaría debilitar la poca oposición que quedaba en la excolonia británica.

Los acontecimientos recientes, por tanto, demuestran que Beijing está decidida a socavar la relativa “independencia” hongkonesa bajo la fórmula de “un país, dos sistemas”. Habiendo transcurrido prácticamente la mitad de los cincuenta años del compromiso chino para mantener el sistema especial hongkonés, las promesas hacia una mayor democratización de la región han quedado en papel mojado y, ahora más que nunca, Hong Kong podría estar adentrándose hacia una completa integración con el resto de China, es decir, hacia «un país, un sistema». Todo en medio de unas extendidas críticas y preocupaciones de Occidente.

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Por Bienvenido Chen Weng

Interesado en la política en Asia Oriental y el Sudeste Asiático. Asimismo, sigo con especial interés la evolución de la creciente competición sino-estadounidense y la política de la Unión Europea hacia China.

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[…] es una región administrativa especial de China, es decir, tiene el mismo estatus que Hong Kong. Fue una antigua posesión de Portugal y fue transferida al control de Pekín en el año […]

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[…] crítico con Beijing. En los últimos años, las miradas estadounidenses han estado centradas en la cuestión de Hong Kong —la progresiva erosión de su democracia y libertades, sobre todo a partir de la promulgación de […]