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Tren a Vientián: la conexión entre China y Laos y sus consecuencias

El Sudeste Asiático es una zona importante para los intereses de política exterior de China, y la nueva construcción de la línea ferroviaria con Laos tiene consecuencias que van más allá de lo económico y que trascienden al ámbito geopolítico.

El Sudeste Asiático es una región y zona de influencia cercana y clave para China, tanto desde el punto de vista cultural como del comercial y del económico. La mayoría de estos vecinos son economías en crecimiento constante y acelerado. Esta situación crea nuevas oportunidades de todo tipo, por lo que no es de extrañar que China no quiera quedarse fuera de juego en un momento tan crucial del expansionismo económico, a la vez que reafirma su estrategia y situación geopolítica.

Dentro de esta dinámica se encuentra el proyecto del tren bala entre China y Laos, que pretende conectar a los dos Estados tanto para el transporte de ciudadanos como de mercancías, generando un mayor tránsito entre ambas naciones y aumentando el intercambio económico.

La vía ferroviaria inaugurada el pasado 3 de diciembre se extiende desde Kunming (capital de la provincia de Yunnan) hasta Vientián (capital de Laos). Hablamos por lo tanto de unos 1000 kilómetros transitables. La extensión del proyecto, por lo tanto, ha sido de una envergadura considerable teniendo en cuenta los recursos necesarios para su construcción. Debido a la actual situación de la pandemia, de momento solo los trenes de mercancías harán uso del recorrido, pero está dispuesto que conforme vayan desapareciendo las limitaciones causadas por la expansión del virus el tránsito de personas se inaugure.

Esta conexión ferroviaria se encuentra enmarcada dentro de un proyecto más grande, el de la Red Ferroviaria Panasiática. Esta red pretende conectar a China con los sucesivos países del Sudeste Asiático hasta llegar a Singapur, uno de los principales hubs comerciales y financieros a nivel mundial. Por lo que el tramo Kunming-Vientián es una pieza más dentro de este gigantesco puzzle.

La Red Ferroviaria Panasiática proyectada. Fuente: Classical geographer/Wikimedia Commons

Para Laos, este tren es una revolución en todos los sentidos y es que hay que tener en cuenta que este país no está dotado de acceso al mar, lo que limita sus capacidades estratégicas. Con la construcción de este tren el país gana en conectividad, pero también en dependencia de Pekín, lo que es uno de los principales beneficios para el otro lado de la moneda.

Sin embargo, en este caso, podríamos hablar de que ello no es motivo de preocupación desde un punto de vista ideológico para el gobierno de Laos, ya que cabe recordar que este país es un República de corte comunista como es el caso de China. Existe por lo tanto una situación que es entendida por ambas partes como de beneficio mutuo a nivel estratégico.

El ferrocarril también es una parte importante de la consecución de la joya de la corona de China, la “Nueva Ruta de la Seda”. De esta importancia a una escala multinivel podemos llegar a comprender el porqué de que la financiación de la línea haya sido en gran parte apoyada por parte del gobierno chino, si bien también ha contado con el apoyo del Banco Asiático de Desarrollo.

Tren Bala China-Laos. Fuente Wikimedia Commons

Laos actualmente es un país de contrastes. Pese a crecer a ritmos que oscilan entre el 5.5% y el 8% interanuales, el 20% de la población vive en la pobreza. Esta situación se ha acentuado con la COVID-19, ya que, como ya es casi una enunciación categórica, el virus ha aumentado las desigualdades a nivel mundial. El tren China-Laos por lo tanto supone un elemento de cambio que puede llegar a mejorar la situación en el país. Y es que desde China hay una intención de fondo que se pretende conseguir a través de obras de este tipo con Vientián y esa es alejar a Laos de Vietnam, el cual ha surgido como una potencia económica regional y cuyas relaciones con Pekín se han visto perjudicadas pese a la aparente cercanía mostrada en los últimos tiempos.

La paradoja de la similitud: las difíciles relaciones sino-vietnamitas

China es el principal socio comercial de Vietnam y Vietnam es el sexto socio comercial de China, siendo el principal socio comercial de China dentro de la ASEAN. Además, China y Vietnam son dos países que han tenido un desarrollo reciente muy similar, con dos partidos comunistas al frente del gobierno y dos economías de mercado con “características socialistas” muy similares, además de tener unos lazos culturales muy estrechos.…

La diplomacia de las vacunas también ha jugado un papel complementario y es que, al término de este proyecto, China anunció el envío de material sanitario y vacunas a la población de Laos, en una clara muestra de aprovechar la situación de viento favorable y sacar un rédito geopolítico aún mayor del ya expuesto.

Laos está entrando cada día que pasa más en la órbita de China sin que haya vuelta atrás para ello. Y es que la dependencia ya no es solo a nivel infraestructural (como nos muestra esta línea ferroviaria) o comercial, también lo es a nivel financiero. Se estima que alrededor de casi la mitad de la deuda pública de Laos pertenece a China. Y bajo todo este panorama se abre la duda de hasta qué punto los países en desarrollo que dependen de gigantes como China o Estados Unidos son de verdad independientes en sus decisiones cuando gran parte de ellas están extremadamente condicionadas a las circunstancias de la política de exterior de otros.

En conclusión, la línea ferroviaria China-Laos es un proyecto cuyas repercusiones alcanzan diferentes dimensiones y se estructuran dentro de planes de mayor calado para Pekín. Laos se verá enormemente beneficiada en muchos sentidos del acelerador económico que supone esta conexión y China verá reforzada una posición que ya de por sí previamente era bastante fuerte. Vientián pretende ser un punto de confianza para Pekín con el fin de poder beneficiarse al máximo de lo que la cercanía con el gigante asiático puede llegar a ofrecer.

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Por Marcos Bosschart Martínez

Máster en Relaciones Internacionales y Comunicación en la UCJC y Grado en Relaciones Internacionales en la Universidad Complutense de Madrid. Interesado en la geopolítica del Sahel, Asia-Pacífico y las Relaciones Internacionales Culturales. Colaborador en la revista Disobedient Magazine del Reino Unido.

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