Tayikistán, ¿un nuevo aliado chino?

El país centroasiático ha sido un aliado tradicional ruso como republica postsovietica, pero China ha ido ganando cada vez más influencia.

El 5 de Enero, con motivo de la inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno en Pekín, Xi Jinping se reunió con su homólogo tayiko Emomalí Rahmón que concluyó con la firma del Plan de Cooperación Económica y Comercial entre el Gobierno de la República Popular China y el Gobierno de la República de Tayikistán (hasta 2025) y un acuerdo para impulsar la cooperación bilateral en materia de seguridad, los lazos económicos y comerciales bilaterales, el fortalecimiento del desarrollo económico y el impulso a proyectos compartidos en materia de agricultura, energía verde o economía digital.

Además a finales de octubre de 2021, tras la caída de Kabul en manos de los talibanes, Pekín y Dusambé abrieron los contactos para permitir la construcción de una nueva base financiada por China, en territorio tayiko cerca de la frontera con Afganistán para garantizar la seguridad en Asia Central. En este contexto aparecen algunas preguntas importantes a las que intentaré dar respuesta. ¿Está Tayikistán deviniendo en un aliado estratégico de China?, ¿cómo va a afectar a las relaciones con Rusia?

El ascenso de las relaciones entre China y Tayikistán

Las relaciones entre la China y Tayikistán se han caracterizado inicialmente por una fase de conflicto en relación a la disputa fronteriza que mantuvieron la URSS y China en la década de los sesenta y que estuvo al borde de llevarlos a una guerra. Tras la independencia, el contencioso se arrastró hasta el año 2011 cuando Tayikistán ratificó un acuerdo de 1999 para ceder 1.000 km² de tierra en la Cordillera del Pamir a la República Popular de China.

Es en 1992 cuando arrancan sus relaciones bilaterales, coincidiendo prácticamente con la independencia de Tayikistán de la URSS. Un año después se produciría la primera visita de Emomali Rahmon a China.

En 2001, Tayikistán y China fueron miembros fundadores de la Organización de la Cooperación de Shanghái y en 2007 subscribieron el Tratado de Buena Vecindad, Amistad y Cooperación. Al año siguiente, tras la visita oficial de Hu Jintao a Dusambé, se acordó profundizar en cuestiones relativas a la soberanía estatal y la integridad territorial. Ambos países se comprometieron a impulsar la lucha bilateral contra lo que China denomina los tres demonios (separatismo, nacionalismo y extremismo), así como otras amenazas transnacionales como el tráfico de drogas.

La llegada de Xi Jinping a la presidencia de China ha supuesto el despliegue de su gran proyecto conocido como la Nueva Ruta de la Seda. Este proyecto ha dado más peso al país tayiko debido a su posición geoestratégica y a la imperiosa necesidad de Dusambé de recibir ayuda extranjera para impulsar su maltrecha infraestructura, la ayuda a su desarrollo agrario y la construcción de infraestructuras logísticas, tan necesarias para el país tras la devastación sufrida durante la guerra civil.

Tayikistán se ha apoyado en la ayuda china para mejorar su economía. La estructura económica del país es esencialmente agraria, dominada por la extracción de minerales y el procesamiento de los metales. Sin embargo, a pesar del peso de la agricultura y del cultivo del algodón, el país solo dispone del 5,1% de terreno cultivable lo que le obliga a importar los alimentos dado que el país no ha logrado ser autosuficiente debido a factores tanto endógenos como exógenos.  Por otro lado, la falta de oportunidades, la insuficiencia de instituciones de educación superior han motivado una emigración masiva de ciudadanos, jóvenes principalmente, quienes abandonan el país en busca de mejores oportunidades como refleja el hecho de que más de 2000 estudiantes tayikos se capacitan en más de 112 instituciones diferentes en China.

Sin embargo, a pesar de las fluctuaciones económicas que ha caracterizado la economía tayika, el PIB está mostrando signos positivos de crecimiento, hasta la llegada de la pandemia de la COVID en 2019, equivalentes a un 7% de media anual.  Las arcas del estado no disponen de suficiente capacidad financiera para iniciar un ambicioso programa de desarrollo que pueda evitar la emigración masiva y al mismo tiempo impulsar sectores de valor añadido para su economía. Y, aunque lo pudiese llevar a cabo, el programa tendría que financiarse a través del incremento de la deuda pública del país.

Al mismo tiempo, la demanda interna no puede impulsar su capacidad de consumo o inversión debido a los bajos niveles de poder adquisitivo de la población tayika, con un PIB per cápita de 859 dólares estadounidenses. El sector externo, por su parte, podría estimular la economía, sin embargo su falta de diversificación pueda actuar como un problema, ya que sus principales productos exportados son las materias primas y productos no elaborados, principalmente productos minerales, metales, metales preciosos como el oro y, en menor medida, productos textiles.

En este contexto, la Inversión Extranjera Directa (IED) que Pekín está ofreciendo al país centroasiático puede actuar como la palanca que pueda estimular el desarrollo económico del país mediante la inversión de proyectos económicos conjuntos que puedan ayudar al país a mejorar su economía. En este caso, merece la pena mencionar los proyectos conjuntos destinados a impulsar la agricultura tayika ya que el país demanda la importación de 787 mil toneladas de cereales para abastecer a su población.

Además, su cercanía a la región autónoma de Tíbet añade una mayor importancia para que el país pueda disponer de acceso a los recursos hídricos de los principales ríos asiáticos cuyo caudal nace en las montañas del Himalaya para solventar su problema estructural de escasez de agua que dificulta los sistemas de irrigación y la potenciación de sectores de regadío y evitar los catastróficos impactos de las sequías. En este contexto, China puede ser un socio valioso para ayudar al impulso del sector en Tayikistán.

Finalmente, los acuerdos alcanzados con Pekín están ofreciendo oportunidades para muchos jóvenes tayikos que tienen acceso a las universidades chinas con objeto de impulsar su formación académica que no pueden tener acceso en Tayikistán, al tiempo, que actúa como una alternativa a la dependencia rusa del envío de divisas.

Efecto de las relaciones tayikas con la Federación Rusa

La Federación Rusa ha defendido, sobre todo tras la llegada de Vladímir Putin a la presidencia, la necesidad de mantener a los Estados de Asia Central bajo su esfera de influencia. Moscú ha impulsado en torno a Asia Central dos organizaciones —la OTSC y la Unión Euroasiática—  que intentan salvaguardar su liderazgo en la región.

Inicialmente, se impulsó la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC) que ha integrado a todos los Estados de Asia Central —a excepción de Turkmenistán, aunque Uzbekistán abandonó la organización en 2012— y Rusia. Tiene una matriz seguridad-político-militar para garantizar el reforzamiento la paz, la seguridad y la estabilidad regional e internacional, a la vez que defender la independencia, integridad territorial y soberanía de sus miembros.

Aun así, no ha tenido un papel relevante, ya que desde su creación en 1992 como Tratado de Seguridad Colectiva e incluso después de su refundación en 2002 como OTSC, no ha tenido una gran actividad. Solo actuó para hacer frente a los enfrentamientos entre uzbekos y kirguisos en 2010, así como recientemente en Kazajistán.

Por otro lado, Rusia lideró la creación de la Unión Euroasiática como proyecto de integración económica y política que se transformó en 2015 en la Unión Económica Euroasiática (UEE), de la que Tayikistán continua siendo un Estado candidato a su integración, aunque, de momento las perspectivas de ingreso no son optimistas.

Las relaciones entre Moscú y Dusambé se han basado en la cooperación económica y de seguridad. Económicamente, el país depende de las remesas de migrantes tayikos que trabajan en Rusia. Sin embargo, los valores de la Federación Rusa son contrapuestos a aquellos que se desarrollaron durante la URSS.

En la URSS, la política se caracterizó por el impulso del Internacionalismo Proletario, dónde se veía el nacionalismo ruso como una ideología hostil. Sin embargo, con la llegada de Putin se ha recuperado un nacionalismo étnico-lingüístico-ortodoxo que ha causado conflictos entre las diferentes etnias que  trabajan en Rusia, lo que ha llevado a un cierto desencanto de los círculos gobernantes que ha conducido a Tayikistán a evadir el emprendimiento de compromisos conjuntos en el marco de la UEE o la Comunidad de Estados Independientes.

Rusia ha visto en Tayikistán un estado estratégico para su seguridad debido principalmente a su frontera con Afganistán y el papel de Dusambé como puerta de entrada al espacio post-soviético asiático de drogas y extremismo religioso y terrorismo, quienes son, como afirmó el propio Putin tras la caída de Kabul, las principales preocupaciones rusas en materia de seguridad.

Sin embargo, tras 30 años de dependencia total de Dusambé a los intereses de Moscú, parece haber convencido a los líderes tayikos de mejores beneficios a través de una política exterior multisectorial, principalmente impulsando sus lazos con China.

Conclusión: China ofrece mejores oportunidades

Tras 30 años de gran dependencia económica y política de la Federación Rusa, Tayikistán no ha experimentado mejoras sustanciales de su economía al tiempo que no ha sido capaz tampoco de solventar sus grandes problemas económicos, como la falta de producción de alimentos o la emigración masiva de sus generaciones.

La emergencia de China como potencial socio tras el acuerdo fronterizo ha llevado a que un objetivo clave de la política exterior tayika se centre en fortalecer y desarrollar y relaciones bilaterales de amistad y cooperación con China. Una orientación que se ha correspondido por parte de China, con la afirmación de Xi Jinping con el impulso de “la promoción de la Asociación estratégica integral China-Tayikistán para lograr continuamente nuevos resultados y construir una comunidad China-Tayikistán más cercana con un futuro compartido, a fin de beneficiar a los dos países y los dos pueblos”.

El acuerdo entre China y Tayikistán tendrá un impacto positivo en la economía debido a que ofrece unas perspectivas de desarrollo. Al mismo tiempo, su seguridad sigue garantizada gracias su participación en la OTSC. Sin embargo, el creciente peso económico chino en el país puede implicar algunos riesgos para Moscú, como el hecho de que Dusambé decida no integrarse a los proyectos económicos que Rusia intenta desplegar en Asia Central. Este hecho va a conllevar a una pérdida de influencia de Moscú sobre Dusambé que le va a requerir, en el futuro, repensar y reformular sus relaciones si no quiere convertirse en irrelevante frente a China, quien se está consolidando como el socio económico y comercial principal de Tayikistán.

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