Andamán y Nicobar, el candado del mar de China

China, el hasta no hace tanto dragón dormido, es un gigante de la economía mundial que está en una indiscutible rivalidad directa con otras grandes potencias tanto de su entorno más cercano, como del resto del mundo. Sin embargo, este gigante tiene un talón de Aquiles que sus competidores no están dudando en aprovechar.

La monolítica necesidad de comercio e intercambio de suministros por parte de China, debido a su baja eficiencia de consumo interno continental y, paradójicamente al mismo tiempo, la imperativa de importación de recursos estratégicos más allá de las tierras raras que ya poseen, hacen que Beijing venga desarrollando desde hace ya unos años los macroproyectos geopolíticos de la Nueva Ruta de la Seda y su vertiente por vía marítima, el teorizado Collar de Perlas, con los que asegurarse sus líneas de abastecimiento. Se encuentra fuera de este análisis la diseminación de dichos proyectos y las tácticas empleadas para su consecución, no obstante, son las repercusiones de sus primeros avances palpables los que realmente serán expuestos a continuación.

Si observamos la siguiente imagen, podemos contemplar cómo el control territorial y naval chino, así como sus reclamaciones, no se extienden más allá del continente y su línea de costa, por lo que el dominio económico sobre sus aguas (en disputa con otros Estados de la zona como Taiwán, Vietnam, las Filipinas, Indonesia, Malasia y el Sultanato de Brunéi) es fundamental para mantener el flujo comercial anteriormente mencionado de forma activa. Sin embargo, no solo en el mar de China se encuentran los enemigos geopolíticos del gran país asiático, a las puertas del mismo, bien posicionada, aparece la India, que tiene el potencial y la intención de rivalizar con China por la hegemonía regional y, por ende, por un hueco de mayor relevancia en el escenario internacional.

Mapa de las reclamaciones territoriales. Fuente: Voice of America.

Para la consecución de este objetivo, la India aún no cuenta con los recursos necesarios, ya que, a pesar de crecer a ritmos vertiginosos en términos de PIB, gasto militar e inversión en tecnología, sigue constando como uno de los Estados con mayor variable de desigualdad per cápita en el mundo, así como un sector militar que, si bien al alza, aún no cuenta con los efectivos necesarios para presionar a China en el juego geopolítico regional de forma directa. Sin embargo, Nueva Delhi, consciente de sus desventajas, ha comenzado a tejer ciertas estrategias con las que imponer presencia y mostrar sus intenciones contra China mientras lo alcanza a la carrera.

El archipiélago de Andaman y Nicobar, perteneciente a la India, es una cadena de islas que se sitúa justo al este de la Bahía de Bengala, poniendo el broche y candado a la entrada en el estrecho de Malaca y, en consecuencia, al Mar de China Meridional, y es precisamente esa la función que pretende darle la India con el fin de mantener una posición de superioridad en el comercio naval asiático con respecto a China. Si antes hablaba de la importancia de la soberanía del territorio marino para un Estado que pretenda mantener cierto control sobre sus exportaciones e importaciones, aquí se ve remarcado, puesto que según el artículo 36 de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, en lo referente a las reclamaciones territoriales y de exclusividad económica, la India puede mantener un régimen de limitación de navegación.

Al ser este un archipiélago que proporciona a la India un tercio de dicha zona económica exclusiva se puede ver claramente la relevancia del mismo. En resumen, prácticamente todo barco que pretenda salir del Mar de China debe atravesar el estrecho de Malaca y, por ende, Andamán y Nicobar al estar situados a tan solo 300 kilómetros del Asia continental en su extremo norte y a 200 de la costa indonesia al sur.

Mapa Islas Andamán. Fuente: Gulfnews.com

Si bien estas distancias ya son suficientes para suponer un enclave estratégico, no es solo la presión comercial lo que la India pretende aplicar contra Beijing. La militarización de la zona, así como el aumento del gasto en modernización y ampliación de la armada, se han convertido en los proyectos de mayor primacía para la India en la última década. El gobierno indio, calcula que, para el establecimiento de un cinturón de seguridad naval efectivo alrededor de las islas, a parte de la obvia construcción de infraestructura terrestre y el despliegue de unidades a la zona, se necesita una ampliación en la armada tanto en navíos de superficie como en submarinos, destinando un gasto presupuestario equivalente a 8,5 mil millones de dólares.

Ante esta inminente militarización de Andamán y Nicobar, China está viendo amenazada por completo su importación de hidrocarburos —alrededor del 80% pasa por Malaca— y el tránsito de otros bienes comerciales a través de su Collar de Perlas, sólo puede intentar retrasar lo máximo posible la finalización del proyecto, presionando por ello con pequeñas incursiones en la frontera terrestre que esta comparte con India en el Himalaya. Esto provoca que la distribución de recursos (aunado a la inevitable enemistad con Paquistán) acabe desviado del anterior objetivo mencionado de engrandecer el sector naval del ejército de la India. De esta forma, el equilibrio se mantiene a pocas unidades de alcanzar la finalización de este proyecto.

Además, la situación de privilegio estratégico del archipiélago permite a la India, con la idea de instalación de tecnología de reconocimiento y red de vigilancia submarina necesaria desde el norte hasta el sur de las más de 500 islas que forman el archipiélago, poder llegar a monitorear el lecho marino. De esta forma, es plausible mantener un registro completo de los movimientos de la flota de submarinos China, que, hasta el momento, campaban a sus anchas por toda la zona sin apenas ser detectados. Esto, irremediablemente, pondría en peligro la supremacía naval china sin llegar a disparar ni una sola vez.

Unas conclusiones preliminares sobre las implicaciones de esta militarización de Andamán y Nicobar ya son visibles actualmente, puesto que a mayores avances de este proyecto, mayor es la implicación de India en el Diálogo De Seguridad Cuadrilateral (más conocido como Quad) en alianza con Australia, Japón y Estados Unidos, los cuales ya han mostrado apoyo diplomático e indirectamente económico en el proyecto. También acaba demostrando como pequeños enclaves geográficos, con el impulso adecuado, pueden convertirse en una verdadera piedra en el zapato incluso para, aparentemente, grandes potencias con un crecimiento imparable como China.

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